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Preguntas más frecuentes sobre Modificación del Tiempo

 

1)      ¿Cómo trabaja la siembra de nubes?

2)      ¿Cuán exitosa es la siembra de nubes?

3)      ¿Qué impacto tiene la siembra de nubes sobre el granizo?

4)      ¿Acaso el yoduro de plata u otros materiales usados en la siembra de nubes pueden alcanzar el suelo?

5)      ¿Qué puede decirse de los efectos “viento abajo” de las operaciones de siembra de nubes?

6)      ¿Qué rol asume el Estado de Texas en las operaciones que realizan en dicho estado?

7)      ¿Cuáles son los programas en Texas?

8)      ¿Cómo se puede crear un programa de siembra de nubes en Texas?

1)      ¿Cómo trabaja la siembra de nubes?

 

Las nubes tipo cúmulos (con aspecto coliflor) son productoras importantes de lluvia en Texas.  Estas nubes son las predominantes en el período Marzo – Octubre cuando suelen ser las nubes responsables de la mayor cantidad de precipitación.  Los cúmulos se forman a partir de corrientes ascendentes fuertes de aire tibio y húmedo en una atmósfera inestable.  El calentamiento intenso de la superficie durante el día o la presencia de sistemas dinámicos (como un frente frío o una línea seca) pueden provocar la formación de nubes convectivas.

 

No todas las nubes cúmulos llegan a ser productoras de lluvia.  De hecho, sólo un pequeño porcentaje de ellas desarrolla esa capacidad, aunque no con suficiente eficacia.  Usualmente, sólo una fracción pequeña de toda la humedad de una nube (como gotas de nube) llega a crecer hasta gotas grandes de la precipitación que finalmente llega al suelo.  Entre otros factores, esto puede ser debido al hecho de que un número insuficiente de partículas de hielo se forma dentro de la nube, o a que las nubes no duran lo suficiente para permitir a las gotas crecer por choques entre ellas.  En el caso glaciogénico, la siembra de nubes es concebida como la introducción de núcleos formadores de hielo para promover la congelación de agua sobre-enfriada y la subsiguiente formación de cristales de hielo y copos de nieve capaces de crecer hasta formar partículas de precipitación.  El yoduro de plata (AgI) es uno de esos agentes glaciogénicos debido a su estructura cristalina muy semejante a la del hielo.  Además, como la presión de saturación del vapor de agua con respecto al hielo es menor que con respecto al agua, un cristal de hielo atraerá más fácilmente hacia sí el vapor de agua que lo que lo hace una gota líquida de agua, por lo que las partículas de hielo crecerán y se multiplicarán mucho más rápido que las gotas líquidas.  En poco tiempo aparecerán las partículas grandes de precipitación.

Las partículas de yoduro de plata (núcleos formadores de hielo) pueden ser liberados por debajo de la base de las nubes, utilizando las fuertes corrientes descendentes que transportarán esas “semillas” hasta las zonas altas donde está el agua sobre-enfriada.  Los cartuchos pirotécnicos son montados en las alas de los aviones operativos, los cuales son maniobrados para penetrar las mencionadas corrientes ascendentes.

A veces la siembra puede ser distribuida debajo de la base de nube con un avión  equipado con generadores instalados en las alas.  Estos generadores usan una solución de acetona mezclada con sales de plata. La siembra de nubes puede ser lograda también por encima del tope de las nubes, utilizando aviones equipados con piro-cartuchos eyectables.  Estos cartuchos se dejan caer ya encendidos desde el vientre de los aviones en la región deseada de la nube.  En general un número grande de “semillas” son introducidas: ¡Un gramo de yoduro de plata puede producir 10 billones de núcleos de hielo (10 000 000 000 000)!

 

Algunas nubes convectivas, especialmente en períodos de larga sequía, nunca cultivan apreciables cantidades de gotas sobre-enfriadas, así que la siembra con agentes glaciogénicos podría ser en estos casos contraproducente.  Las nubes pueden aún tener una cantidad inmensa de agua en ellas, pero la mayoría del agua, si no toda, está contenida en gotas muy diminutas localizadas muy por debajo del nivel de congelación. En estos casos, una materia higroscópica (por ejemplo, sal común) podría trabajar mejor que el yoduro de plata para producir partículas de precipitación.  Este es el escenario de la siembra higroscópica.

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2)      ¿Cuán exitosa es la siembra de nubes?

Más de 50 años de investigación y siembra operativa de nubes en más de 40 países han demostrado que programas bien diseñados y operados por personal competente pueden aumentar la lluvia estacional perceptible y beneficiosamente.  La Sociedad Meteorológica Americana (AMS, siglas en inglés) y la Organización Mundial de la Meteorología (WMO, siglas en inglés) han publicado declaraciones que atestiguan la eficacia de la tecnología existente para aumentar la precipitación.

 

Es probable que la siembra de nubes sea más efectiva en períodos de no-sequía. Esto es debido a que un factor importante en el éxito lo es la disponibilidad de nubes (recursos nubosos) - especialmente en nubes de convección. En períodos de extrema sequía el número de días con nubes convectivas “sembrables” es reducido.  Pero existe amplia evidencia que aún en extrema sequía existen oportunidades para la siembra.  

 

Consecuentemente, las tecnologías de modificación constituyen una estrategia viable y a largo plazo para aumentar los suministros de agua dulce.  Ellas a su vez presentan limitaciones para períodos fijos cortos y de solución rápida al problema de la sequía. Aquellos que se decidan a utilizar la siembra de nubes deben ser instados a su uso por un período de varios años y no por unos pocos meses.  Si las operaciones son hechas en un período de extrema sequía y los resultados no son satisfactorios, la inclinación después de unos meses es a deducir que la siembra de nubes debe ser descartada. No está de más repetir que las sequías no son el período óptimo para hacer operaciones de siembra de nubes.

Utilizando fondos federales para evaluar el programa a largo plazo de incremento de lluvia en el área de Big Spring (CRMWD) durante el período 1987 – 1990, el Departamento para la Conservación de los Recursos Naturales realizó una serie de "experimentos" que produjeron evidencias a favor de la siembra de nubes cuando ésta es hecha con yoduro de plata en el tiempo oportuno.  Las nubes convectivas sembradas así tienden a tener un tiempo de vida más largo para procesar la precipitación y producen apreciablemente más lluvia (50 a 100 % más en las nubes individuales).  Además, la evaluación estadística progresiva durante 29 años de operaciones del programa CRMWD ha revelado que en promedio el incremento es del 20 - 30 %  en el área.  Un estudio semejante con datos de lluvia de 5 años para un programa realizado por la ciudad de San Angelo (1985 – 1989) encontró que durante los meses de siembra el incremento de lluvia sobre el área  había sido de 25 – 42 %.

 

En los últimos años, el Departamento de Agricultura ha realizado evaluaciones independientes sobre la siembra de nubes en el estado.  Un análisis estadístico de todas las tormentas sembradas en Texas durante el año 2002 (que totalizó 897 nubes sembradas) estimo que un total de 593 406 000 toneladas de agua fueron engendradas como resultado de la siembra de nubes.  La comparación entre las tormentas sembradas y sus vecinas no sembradas (llamadas de control) reveló que las primeras tuvieron un tiempo de vida 39 % más largo, cubrieron 18 % más territorio, y produjeron un 89 % más de precipitación.  Para obtener esos resultados un total de 5 090 piro-cartuchos fueron usados, para una dosis promedio estimada entre 30 - 40 núcleos de hielo por litro.

No existe evidencia alguna que la siembra de nubes propiamente ejecutada contribuye a disminuir la lluvia.  Además, no hay evidencias que dicha siembra hace crecer a las nubes desmesuradamente en altura ni que produzca efectos no deseados (como vientos destructores, granizo, o inundaciones).  Por el contrario, la evidencia disponible a partir de más de ocho años de investigación en el oeste de Texas sugiere que la siembra de nubes, cuando es hecha oportuna y propiamente, constituye a una lluvia menos severa, más esparcida y más larga.

 

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3)      ¿Qué impacto tiene la siembra de nubes sobre el granizo?

 

Aunque muy poca investigación sobre supresión de granizo ha sido realizada en Texas, La investigación en otras partes de los Estados Unidos indica que la siembra de nubes puede producir una disminución de la cantidad y el tamaño del granizo.  Esto es debido a que los núcleos de hielo inyectados en las nubes parecen competir con los cristales naturales de hielo por la humedad disponible, con lo cual se reduce la oportunidad de que estos crezcan demasiado.  Con los cristales de hielo usando las gotas líquidas para crecer a temperaturas más cálidas existen menos posibilidades para la formación de granizo grande.

 

Por otro lado, la siembra de nubes para mitigar el granizo parece aumentar la eficiencia de éstas en la formación de lluvia.  Ninguna evidencia ha sido ofrecida que sugiere que la siembra de nubes enfocada a la mitigación de granizo tiene el efecto de destruir las nubes para prevenir su evolución natural hacia la formación de lluvia.

 

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4)      ¿Acaso el yoduro de plata u otros materiales usados en la siembra de nubes pueden alcanzar el suelo?

Realmente, las cantidades de plata encontradas en las muestras de lluvia analizadas en Texas y asociadas con la siembra de nubes han sido bastante pequeñas.  La concentración típica de plata en el agua de lluvia o nieve proveniente de una nube sembrada es menos de 0.1 microgramo por litro (una parte en 10 mil millones).  Ese valor está muy por debajo del valor aceptable de 50 microgramos por litro establecido por el Servicio Público Sanitario de los Estados Unidos.   En muchas áreas donde se realizan operaciones de siembra la concentración natural de plata en el suelo es mucho mayor a la encontrada en las muestras de lluvia.  Además, la concentración de yodo en la sal común utilizada en los alimentos está muy por encima de las concentraciones de yodo encontradas en las muestras de lluvia analizadas.  Ningún impacto ambiental ha sido observado asociado a la siembra de nubes, y este enunciado incluye los proyectos existentes por 30 – 40 años.

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5)      ¿Qué puede decirse de los efectos “viento abajo” de las operaciones de siembra de nubes?

La idea de que los incrementos de lluvia en un área son debidos a la disminución de lluvia en áreas aledañas nunca ha sido demostrada.  Los datos de lluvia de varias zonas cercanas a proyectos de incremento de precipitación han sido examinados en detalle para encontrar evidencias de efectos “extra-área”.  En ocasiones se han encontrado señales de que la lluvia ha aumentado en distancias 100 millas viento abajo (a favor del viento). Esto ha sido documentado en el programa de largo plazo CRMWD  con más de 30 años en operaciones.  

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6)      ¿Qué rol asume el Estado de Texas en las operaciones que realizan en dicho estado?

El Departamento de Texas para Licencias y Regulaciones (TDLR) es la agencia estatal responsable de aplicar el Acta de la Modificación del Tiempo de 1967, codificada como capítulo 79 del Código Administrativo.  Dicha acta requiere que una agencia estatal regule el uso de la siembra de nubes.  Además, el Acta ordena a la agencia estatal a promover el desarrollo de la tecnología y de la investigación científica.

 

En el pasado reciente otra agencia estatal, el Departamento de Agricultura, jugó el papel de patrocinador de las operaciones.  Anteriormente el patrocinador lo fue la Comisión para la Conservación de los Recursos Naturales (TNRCC).  Cualquier financiamiento adicional, para operaciones futuras, debe aguardar la acción de la sesión legislativa en funciones.

 

TDLR proporciona la pericia para ayudar a ciudadanos y organizaciones interesadas en la Modificación del Tiempo.  El personal de esta agencia está siempre disponible para audiencias públicas sobre el tema.  Mr. George Bomar es un meteorólogo experto en Modificación del Tiempo, y la persona dedicada a dichos asuntos.  Su teléfono en Austin, la capital de Texas, es (512) 936-4313.   Mr. Tommy Shearrer, presidente de la TWMA, está también disponible para consultas.

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7)      ¿Cuáles son los programas en Texas?

CRMWD –
formado en 1971, esta región cubre 2,6 millones de acres (o acerca de 4.000 millas cuadradas) entre Lubbock y Midland. Incluye los condados de Borden, Scurry, Howard, Mitchell, Nolan, y Coke.

 WTWMA – formado en 1995, esta región cubre 6.4 área de millón acres en la meseta conocida como Edward Plateau. Incluye los condados de Glasscock, Sterling, Reagan, Irion, Tom Green, Crockett, Schleicher y Sutton.

 

SWTREA – formado en 1999, esta región incluye los condados de Uvalde, Zavala, Dimmit, La Salle, y Webb.

 

STWMA – formado en 1996, esta región cubre 6,6 millones de acres entre San Antonio a Beeville.  Incluye los condados de Bandera, Bexar, Medina, Frío, Atascosa, Wilson, Karnes, McMullen, Live Oak, and Bee.

 

NPWMP – formado en 2000, esta región cubre 8,2 millones de acres en combinación con PGCD.  Incluye los condados de Dallam, Hartley, Sherman, Moore, Hansford, Hutchinson, Ochiltree, y Lipscomb.

 

PGCD – formado en 2000, esta región cubre 8,2 millones de acres en combinación con NPWMP. Incluye los condados de Roberts, Potter, Carson, Gray, Wheeler, Randall, Armstrong, y Conley.

 

SOAR – formado en 2002, esta región cubre 5,8 millones de acres y es el único programa que incluye territorios de un estado vecino. Incluye los condados de Gaines, Yoakum, Terry y parte de Nuevo México.

 

TPWMA – formado en 2003, su área cubre 5,1 millones de acres en la región entre El Paso y Midland. Incluye los condados de Culberson,  Reeves, Ward, y Loving.

 

WCTWMA – formado en 2002, cubre 4,9 millones de acres en la región conocida como Big Country; su base está en el aeropuerto de Elmdale de Abilene.

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8)      ¿Cómo se puede crear un programa de siembra de nubes en Texas?

El área de interés para operaciones de siembra de nubes debe ser identificada como primer paso en el esfuerzo para crear un programa.  El próximo paso consiste en la identificación de las fuentes financieras.  Una vez hecho esto, el individuo u organización que patrocinan el proyecto en ciernes deben contactar a TDLR en la persona del meteorólogo  Sr. George Bomar para ofrecerle las especificaciones iniciales.   Estas especificaciones son entonces proporcionadas a contratistas potenciales de quienes se esperan ofertas en una licitación oficial.

 Si un contratista es elegido, el mismo debe poseer licencia y permiso otorgados por TDLR.  Por otro lado, los patrocinadores pueden optar por obtener dichos documentos.  Con la ayuda de otros proyectos y el Estado, los patrocinadores pueden establecer su propia infraestructura y evitar el uso de un contratista.  Este es el caso más común en Texas.

 

La Ley de Modificación del Tiempo en Texas requiere que para obtener un permiso se debe publicar una “Nota de Intención” para realizar operaciones de Modificación del Tiempo en periódicos locales y por tres semanas consecutivas.  Dicha nota informa al público sobre su derecho a solicitar una audiencia pública sobre el proyecto.  En ausencia de una llamada a audiencia, la solicitud de permiso puede ser inmediatamente procesada por TDLR en un plazo de 30 – 60 días.

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